La noticia el domingo del decreto Administrativo del Presidente de la república que declara la quiebra de la Compañía de Luz y Fuerza del Centro, más comparece como un rayo en cielo limpio, y que en los medios de comunicación ha sustituido el tema que se encuentra como telón de fondo, la crisis persistente, de una sociedad que ya no se sorprende de pasar de una irracionalidad a otra, de una acción de gobierno en la que se informa que esta empresa paraestatal no era rentable, y culpan a los sindicatos y a los sindicalizados.
Toda la información ha sido en extremo abultada y manipulada para abrir la página de la reforma laboral desde la visión empresarial, en este segundo sexenio del PAN que cuando ha podido emprender las reformas desde la visión de un cambio estratégico para el país, pensando en el sentidos social y democrático, bajo el eje nacionalista y solidario con Iberoamérica, que se acerca más rápido con la Europa Comunitaria, sin temores a la tendencia de la mundialidad, de ir necesariamente hacia un modelo que integra también a la democracia económica y social, de los sistemas socioeconómicos.
A la inversa que Europa, o que los mismos EEUU, el Gobierno Federal elude su responsabilidad de haber sembrado la tragedia de Luz y Fuerza del Centro, pero además de mentir en contra de la verdad, de una verdad de la que la que ya no quiere responder la federación a una nación que no tiene empleo, a pesar de ser promesa de campaña, de ser una exigencia ineludible de todos los órdenes de gobierno, no aparece y se logra el repunte de la inversión y del desarrollo regional.Toda la información ha sido en extremo abultada y manipulada para abrir la página de la reforma laboral desde la visión empresarial, en este segundo sexenio del PAN que cuando ha podido emprender las reformas desde la visión de un cambio estratégico para el país, pensando en el sentidos social y democrático, bajo el eje nacionalista y solidario con Iberoamérica, que se acerca más rápido con la Europa Comunitaria, sin temores a la tendencia de la mundialidad, de ir necesariamente hacia un modelo que integra también a la democracia económica y social, de los sistemas socioeconómicos.
El PAN declara que la medida del Ejecutivo es un acto de valentía, acción que no había acometido los anteriores presidentes, ni él mismo, para que se vea ahora como un acto irracional y desesperado, haciéndolo a propósito de la controversia del Secretario del Trabajo con el Secretario General electo del Sindicato Mexicano de electricistas.
La primera medida de una empresa del Estado, tradicionalmente solidaria, los trabajadores serán despedidos, echados a la calle, sin gozar de la filosofía del Estado mexicano, que fundó los tribunales laborales que en su propio nombre definen sus alcances, Junta de Conciliación y Arbitraje, poniendo distancia el Ejecutivo Federal de la visión social del Estado, se posiciona como líder de la visión empresarial, que hay que liquidar las empresas que no son rentables, pero que además, como Ferrocarriles, Teléfonos entre otras, su obsolescencia fue programada, dirigida desde el gobierno federal para entregárselas a la Iniciativa Privada.
Ni siquiera se para los actores de la quiebra a analizar las posibilidades de recuperación en la eficiencia, en la rentabilidad y lanzamiento a la alta productividad, menos reconocer las conquistas propias de un Estado de Bienestar, de una sociedad que se sustenta solidariamente en el impulso del desarrollo del Estado, mediando para que ningún sector, el de los productores directos, o los empresarios sean víctimas del desigual reparto en la distribución de la riqueza producida.
A través de la cultura de la crisis, el PAN atacó y subordinó primero, al sindicato del Seguro Social y luego a los trabajadores del ISSSTE, señalando que no podían jubilarse a los 28 años de servicio y se puso como condición que se acrecentara a 30 de antigüedad mínima y a 60 años de antigüedad. Difícil situación para derechohabientes y para los médicos, en estos casos, pues no me gustaría que un médico de 60 años, cirujano, con secuelas por la edad, nos interviniera en una operación mayor, pero que le impiden pasar a otra función de salud.
Hoy se ataca a los trabajadores de Luz y Fuerza porque tienen prestaciones como es la gratuidad de la electricidad porque esa es su materia de operación, a los petroleros que tienen la gasolina a un 50%, a los telefonistas con porcentajes de apoyo en llamadas.
Quiere convencer a los ciudadanos la federación con falsedades, ocultando que en la política del Estado, la bolsa que se ofertaba en la negociación, una parte se entregaba en especie, si se ofertaba un 10% en prestaciones, un 2% lo acumulaban en especie, a precio no de mercado, sino de costo real. Pero además, es la vieja forma de los trabajadores acasillados de la Hacienda, cuando parte del salario era la bolsa de maíz y frijol como pago en especie y no en dinero, porque había que asegurar que la familia no se quedara sin alimento, y que todavía sobrevive la canasta alimenticia que tiene, en el fondo, ese sentido de seguridad social. ¿Tiene algo de raro que se haga así?, no, porque la empresa no se ve en la necesidad de entregar dinero que tiene el largo recorrido del mercado para que la mercancía tenga que ser entregada en monetario y pagar a intermediarios.
Pera la falsedad mayor se presenta cuando se afirma la responsabilidad en los pasivos de hasta 200 mil millones de pesos en lo laboral, incluyendo a 20 mil jubilados. Todos los trabajadores y la empresa Luz y Fuerza, acumularon a lo largo de 30 años las cuotas de jubilación, el Estado no aportó a ese fondo y es hacienda quien debe resguardarlos en invertirlos para recapitalizarlos como la bolsa social para cubrir los compromisos de ahora. ¿Dónde están esos fondos?
Pero lo grave, el Estado Mexicano desde Salinas, Fox y Calderón, han programado la quiebra a largo plazo de las empresas, al no actualizarlas y quedar a distancia de la modernización científica y tecnológica. La productividad por hombre entre la CFE y LyFC, tiene que ser diferente, entre otras cosas porque la CFE produce energía eléctrica a través de Hidroeléctricas, el Secretario del Trabajo debe saber que el insumo fundamental es la lluvia, que no le cuesta al estado para llenara las presas, mientras que a LyFC, es el combustible con el que se produce la electricidad. No se vale informar con chapuza a los mexicanos.
Pero también es lamentable que la lógica de la Federación se asiente en una mentalidad de miseria para los trabajadores y no en repartos sociales superiores como sucede en Europa. Un educador por ejemplo, en Suecia, en Francia y en España, ganan más de cuatro veces el sueldo de los profesores en México, con un sueldo de apenas 180 pesos diarios. Y el salario mínimo del Distrito Federal, es de 70 pesos, en una cuota miserable para resolver la demanda de vida de una familia.
Es falso, que la acumulación de los pasivos sea culpa de los trabajadores, que la no modernización tengan que pagarla los sindicalizados. Los gobiernos últimos, entre ellos el de Fox no modernizaron las empresas de los Estados como es el caso de Petróleos Mexicanos, Teléfonos, matriz del enriquecimiento de Carlos Slim, Ferrocarriles de México, los puertos y aeropuertos, que son altamente rentables con inversión social del Estado, pero que los transfirieron a los empresarios para parar las acusaciones contra el Estado que era fuente de monopolios en el control de la minería, los energéticos, el transporte, sin ver que la economía estratégica ni los EEUU, ni Francia o España lo entregan libremente a los empresarios.
Sólo en México no son rentables las empresas del Estado, pero sí lo son en Europa, en Japón, la movilidad y calidad en el transporte está en ferrocarriles, telefonía en España es de Primer Mundo, en Japón la producción –con combustible- y distribución de la energía eléctrica es de la más económica del mundo y es propiedad social. No cartas boca abajo, la información ha de ser carta a la vista, abiertas, y nos dicen que con Salinas, Fox y con Calderón, para no ir atrás, se permitió que en 15 años se liquidaran empresas sociales por la obsolescencia científica y tecnológica, que en manos privadas han sido el reparto a favor de los empresarios, entregadas por los presidentes en turno.
La primera medida de una empresa del Estado, tradicionalmente solidaria, los trabajadores serán despedidos, echados a la calle, sin gozar de la filosofía del Estado mexicano, que fundó los tribunales laborales que en su propio nombre definen sus alcances, Junta de Conciliación y Arbitraje, poniendo distancia el Ejecutivo Federal de la visión social del Estado, se posiciona como líder de la visión empresarial, que hay que liquidar las empresas que no son rentables, pero que además, como Ferrocarriles, Teléfonos entre otras, su obsolescencia fue programada, dirigida desde el gobierno federal para entregárselas a la Iniciativa Privada.
Ni siquiera se para los actores de la quiebra a analizar las posibilidades de recuperación en la eficiencia, en la rentabilidad y lanzamiento a la alta productividad, menos reconocer las conquistas propias de un Estado de Bienestar, de una sociedad que se sustenta solidariamente en el impulso del desarrollo del Estado, mediando para que ningún sector, el de los productores directos, o los empresarios sean víctimas del desigual reparto en la distribución de la riqueza producida.
A través de la cultura de la crisis, el PAN atacó y subordinó primero, al sindicato del Seguro Social y luego a los trabajadores del ISSSTE, señalando que no podían jubilarse a los 28 años de servicio y se puso como condición que se acrecentara a 30 de antigüedad mínima y a 60 años de antigüedad. Difícil situación para derechohabientes y para los médicos, en estos casos, pues no me gustaría que un médico de 60 años, cirujano, con secuelas por la edad, nos interviniera en una operación mayor, pero que le impiden pasar a otra función de salud.
Hoy se ataca a los trabajadores de Luz y Fuerza porque tienen prestaciones como es la gratuidad de la electricidad porque esa es su materia de operación, a los petroleros que tienen la gasolina a un 50%, a los telefonistas con porcentajes de apoyo en llamadas.
Quiere convencer a los ciudadanos la federación con falsedades, ocultando que en la política del Estado, la bolsa que se ofertaba en la negociación, una parte se entregaba en especie, si se ofertaba un 10% en prestaciones, un 2% lo acumulaban en especie, a precio no de mercado, sino de costo real. Pero además, es la vieja forma de los trabajadores acasillados de la Hacienda, cuando parte del salario era la bolsa de maíz y frijol como pago en especie y no en dinero, porque había que asegurar que la familia no se quedara sin alimento, y que todavía sobrevive la canasta alimenticia que tiene, en el fondo, ese sentido de seguridad social. ¿Tiene algo de raro que se haga así?, no, porque la empresa no se ve en la necesidad de entregar dinero que tiene el largo recorrido del mercado para que la mercancía tenga que ser entregada en monetario y pagar a intermediarios.
Pera la falsedad mayor se presenta cuando se afirma la responsabilidad en los pasivos de hasta 200 mil millones de pesos en lo laboral, incluyendo a 20 mil jubilados. Todos los trabajadores y la empresa Luz y Fuerza, acumularon a lo largo de 30 años las cuotas de jubilación, el Estado no aportó a ese fondo y es hacienda quien debe resguardarlos en invertirlos para recapitalizarlos como la bolsa social para cubrir los compromisos de ahora. ¿Dónde están esos fondos?
Pero lo grave, el Estado Mexicano desde Salinas, Fox y Calderón, han programado la quiebra a largo plazo de las empresas, al no actualizarlas y quedar a distancia de la modernización científica y tecnológica. La productividad por hombre entre la CFE y LyFC, tiene que ser diferente, entre otras cosas porque la CFE produce energía eléctrica a través de Hidroeléctricas, el Secretario del Trabajo debe saber que el insumo fundamental es la lluvia, que no le cuesta al estado para llenara las presas, mientras que a LyFC, es el combustible con el que se produce la electricidad. No se vale informar con chapuza a los mexicanos.
Pero también es lamentable que la lógica de la Federación se asiente en una mentalidad de miseria para los trabajadores y no en repartos sociales superiores como sucede en Europa. Un educador por ejemplo, en Suecia, en Francia y en España, ganan más de cuatro veces el sueldo de los profesores en México, con un sueldo de apenas 180 pesos diarios. Y el salario mínimo del Distrito Federal, es de 70 pesos, en una cuota miserable para resolver la demanda de vida de una familia.
Es falso, que la acumulación de los pasivos sea culpa de los trabajadores, que la no modernización tengan que pagarla los sindicalizados. Los gobiernos últimos, entre ellos el de Fox no modernizaron las empresas de los Estados como es el caso de Petróleos Mexicanos, Teléfonos, matriz del enriquecimiento de Carlos Slim, Ferrocarriles de México, los puertos y aeropuertos, que son altamente rentables con inversión social del Estado, pero que los transfirieron a los empresarios para parar las acusaciones contra el Estado que era fuente de monopolios en el control de la minería, los energéticos, el transporte, sin ver que la economía estratégica ni los EEUU, ni Francia o España lo entregan libremente a los empresarios.
Sólo en México no son rentables las empresas del Estado, pero sí lo son en Europa, en Japón, la movilidad y calidad en el transporte está en ferrocarriles, telefonía en España es de Primer Mundo, en Japón la producción –con combustible- y distribución de la energía eléctrica es de la más económica del mundo y es propiedad social. No cartas boca abajo, la información ha de ser carta a la vista, abiertas, y nos dicen que con Salinas, Fox y con Calderón, para no ir atrás, se permitió que en 15 años se liquidaran empresas sociales por la obsolescencia científica y tecnológica, que en manos privadas han sido el reparto a favor de los empresarios, entregadas por los presidentes en turno.







