Hacia el IMCED alternativo

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A diferencia del planteamiento de Gilberto Guevara Niebla que habla de la evolución de la problemática educativa nacional como la “Tragedia Silenciosa”, en el caso de Michoacán, se trata de algo más abierto, una tragedia, que a todas luces avanza y cancela los proyectos de vida de nuestros hijos a partir de su formación desde el conocimiento. Desde algunos funcionarios se ha demandado a la Federación por al menos 4 mil millones de pesos para atender el rezago en infraestructura para la educación básica y normal de la entidad, 500 millones más de los 3,500 que ha demandado el Gobernador a la Federación para desarrollo, a través de los diputados federales de Michoacán.  Al parecer el subsecretario de Planeación, Abelardo Mejía, no incluye en este dato lo correspondiente al equipamiento de las nuevas tecnologías para la educación, en referencia a los medios para agilizar y dinamizar los flujos de saberes en el aula. En un principio, creí que las gestiones de nuestro Gobernador, daban en los puntos álgidos de nuestro escaso y etiquetado presupuesto, atado sobre todo a las exigencias de los programas compensatorios y menos, mucho menos en los programas para el desarrollo sustentable, teniendo la mira en el corto y en el mediano plazo.

No puedo dejar de insistir que en educación, toda inversión seguirá siendo insuficiente, incluso, que no hemos podido centrar en Michoacán nuestros esfuerzos para fortalecer el perfil del docente, necesitamos tiros de precisión para consolidar un modelo de Escuela, que en él Procrea, el Proyecto de Educación y Cultura para Michoacán hemos denominado Escuela Comunitaria, en el que depositemos la experiencia de los docentes michoacanos. Tenemos como antecedente a la Escuela Rural Mexicana que dotó de sentidos sociales e históricos, la construcción de la cultura para el desarrollo del campo, como lo fueron luego la escuela industrial y luego las escuela técnicas como el poder la ciencia y la tecnología para el manejo de las herramientas y los instrumentos de producción de las empresas  paraestatales y de la iniciativa privada.
El IMCED ha sido la institución emblemática, por excelencia, del Gobierno del Estado de Michoacán. En ella se deposita la misión de formar a los cuadros académicos, a la estructura de posgrados, que es el soporte para enriquecer el perfil del docente michoacano. Con igual sentido académico, la Normal Superior y la Universidad Pedagógica, inciden en su tarea de dotar de oportunidades al magisterio en servicio. Pero es el IMCED el que tiene la misión de construir el discurso del educador, que no se trata de la pedagogía, de la técnica de la educación, sino los sentidos sociales del conocimiento de la educación básica y profesional, los sentidos históricos como un construir y construirse desde la michoacanidad, la identidad que nos permite habitar la sociedad, pero dinámicamente, consolidándola en la medida que seguimos siendo producción cultural para la vida.

Hoy que se dan los tiempos para el relevo institución en el IMCED, la reconstrucción de los sentidos estratégicos de la educación, se vuelven a plantar frente a nosotros, los sitúan allí, los diversos grupos de interés institucional que se han movido al interior y que conviene verlos como parte vital de la docencia, la investigación, la extensión y la difusión de la cultura a través del discurrir y el hacer en educación.  Sin embargo, creo que en esta materia, en la recuperación del esfuerzo de los docentes, investigadores, los trabajadores del IMCED, pero sobre todo el movimiento estudiantil, el IMCED puede pasar, de la inercia de la “tragedia silenciosa” de la educación en Michoacán, a ocupar un lugar central en el combate al rezago persistente, sí, el gran rezago en la construcción de un andamiaje académico, para alcanzar los altos niveles que demanda construir una educación de calidad.

Ahora, a propósito del relevo de autoridades, en el IMCDE, diversas tendencias de lo académico han priorizado el encuentro, han entendido la comunidad como capacidad de aporte inmediato y estratégico. Hoy se habla de los maestros Dagoberto Figueroa y de Guadalupe Duarte, de arraigo y de entrega en lo académico para dirigir el IMCED, pero que partir del equipo en torno a Dagoberto el acercamiento puede darse en términos de un nuevo programa educativo que se convierta en punta de lanza para abatir el rezago, para fomentar la calidad de la educación y para disponerse a construir la cultura de la innovación y del desarrollo educativo, pero incluso, con Guadalupe Duarte, también podrían lograrse consensos.

Hoy, más que nunca, se tiene que desechar el modelo del “carro completo” que significa la marginación de otros, de otras experiencias y aportes al IMCED. En la academia marginar a alguien, a un equipo de trabajo, a la experiencia como la del propio Dr. José Reyes Rocha, del Dr. Ibrahim Santacruz, del señor Rogelio Raya y del propio maestro Chagoya, es instalar los totalitarismos y la marginación temporal. Hoy el IMCED demanda del Gobernador la construcción de un proyecto de la institución que recupere la rectoría de la política educativa de Estado, la visión del conjunto societario desde el magisterio que objetiva y sustancia en la experiencia de los programas la cultura del cambio, en vinculación con la ciencia y la tecnología, incluida la ciencia social.

Debe fundarse una estructura de dirección y conducción institucional unitaria, compartida, poniendo al centro la construcción del andamiaje de la ciencia educativa para el cambio, entendido como el discurso solidario de esta generación, que se hace cargo de construir otro escalón de una sociedad capaz de producir riqueza y distribuirla con justicia. Desde el IMCED debe construirse la relación de los programas sociales, con la idea de futuro, no más proyectos compensatorios, los de manutención de la miseria, sino proyectos que orienten la inversión social para que la educación sea el motor de las comunidades, de las regiones, para ponerles a tono con la alta productividad, del mundo desarrollado, incluso de primer mundo y dar la pelea porque la educación, no sea un trámite académico en básica, sino el acopio de los aparejos para construir en la regiones opciones de desarrollo y no concentrarlas en las ciudades.

De cualquier manera hay que felicitar a uno y a otro, a Dagoberto y a Guadalupe Duarte, hay quienes creemos que desde el IMCED se pueden construir los escenarios para que, desde allí, se convoque a las instituciones de educación, para construir nuestros propios parámetros de calidad, que el IMCED como política pública, observe y además, impulse la instalación de una Contraloría Social, que presida un Imcediano, para trazar las rutas que nos lleven a remontar el lugar 28 que tenemos ahora en aprovechamiento nacional. Desde dentro y de fuera, esperamos que el maestro Leonel y la maestra Graciela Andrade, fortalezcan este acercamiento, esta posibilidad del consenso interior para hacerse cargo, entre otras, de la tarea de poner límites a ese rezago, a esa “tragedia silenciosa” de la educación, que nos coloca en los últimos lugres internaciones en el dominio del conocimiento escolar y para la vida.

Por eso esta carta entre amigos, sugiriendo que los maestros Dagoberto Figueroa y Guadalupe Duarte, se den a la tarea de construir juntos, la capacidad de combate para revertir esa tragedia lacerante y que, con la colaboración del magisterio michoacano, se abran rutas precisas, para ir por los lugares más altos en la tabla de aprovechamiento nacional y pedir se amplíen los fondos para elevar la calidad de la educación en Michoacán.
Última actualización el Martes, 24 de Noviembre de 2009 23:02  

C.Dr. Armando González Carrillo.

Coordinador Estatal del Proyecto de Cultura y Reforma Educativa, Procrea.

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