El 2009 va a pasar a la historia como el año de la crisis mexicana, aunque si precisamos cuál era la opinión del entonces secretario de Hacienda, sobre la tragedia que ya se veía venir, aseguró que ni siquiera nos daría un resfriado ante la pulmonía que el propio Barack Obama reconocía como grave para EU y que para ello tomó medidas de inmediato. Se reguló la intervención de la Bolsa, planteó, en contra del modelo empresarial, que se hacía necesario que hubiera más estado, como fórmula para evitar que el juego de la Bolsa de Valores, se llevara por la borda la estabilidad de la economía mundial y se enriquecieran, no con la producción, sino con la aventuras y los juegos de la especulación.
Pero México no tomó medidas en el sentido del control, por el contrario, con lógica más empresarial que los propios fundadores y reguladores de la economía global, EU, pretendió jugar todavía a la bolsa con los dólares y puso a disposición la reserva nacional en billetes verdes, y la especulación no se hizo esperar, con una compra desmedida de los dólares de compañías y bancos que sabían que el costo del dólar iba a subir y en unos cuantos días 5 mil millones de dólares se comprarían a 12.08 pesos por dólar y que podrían ser comprados hasta a 13.40 pesos por cada dólar en un abrir y cerrar de ojos, en una ganancia, que en conjunto, estaríamos hablando de algo así como 7 mil millones de pesos en menos de una semana.Esto evidentemente, es un delito y aún con los compradores ubicados no se inició ningún proceso que les hiciera responsable de los delitos cometidos, y por lo tanto no sancionaron a la delincuencia especulativa con el dólar. Tampoco se mantuvieron los compromisos de atención especial con los grupos vulnerables para impedir que la crisis provocara una desbocada inflación, incremento de los precios de la canasta básica, contracción de las inversiones productivas, crecimiento de la desocupación, y que esto impactara en cadena, en un aumento masivo de los precios y se evitara una recesión en la inversión productiva, que nos permitiera generar más empleos, producir mayor riqueza, potenciar los mercados regionales y el incremento de la productividad interna en el mercado nacional, pero esto no sucedió.
Por el contrario, se rompe el compromiso de no incremento de los energéticos, de las gasolinas y el diesel, la electricidad y el gas natural, pero ya sabe todo México que apenas en una semana, estos diez días de fin de año en dos incrementos lograron acumular 8 centavos por litro y con ello la fuente básica para el incremento generalizado a todo cuanto se mueva con el transporte, personal, mercancías, productos, tendrá impactos en los costos y tendrán que aparecer en los incrementos generalizados en los precios, además, como usted sabe, todos estos incrementos, no los pagan los empresarios sino los consumidores, es decir, sin distinción, todo consumidor.
En ninguno de estos casos, en los dos incrementos, se sometió a la consulta, o al menos a la información del Poder Legislativo, titular de la aprobación presupuestal del 2009 y que es de suponer que no tiene el Presidente la libre potestad de alterarlo, porque el equilibrio económico y político de los presupuestos, de sus acuerdos, hacen posible que una diferencia como ésta, no se convierta en una guerra civil entre el Ejecutivo y el Legislativo y, en lo específico, de partidos contra partidos, provocando la parálisis porque unos y otros bloquean acuerdos en la puesta en movimiento de los recursos que constituyen la bolsa presupuestal nacional.
La Federación, la Presidencia de la República, se comportó como un instrumento partidista, presidencialista, para resolver una temática compleja. Lanzó el primer decálogo-agenda de la conflictiva nacional e inmediatamente después, en el marco de la aprobación del Presupuesto del 2010, abruma a la sociedad con la propuesta de Reforma Política Nacional, poniendo al centro un tema por demás inoportuno, la reelección, en el marco del Centenario de la Revolución Mexicana, que provocó más de 1 millón de muertos, derribando a Porfirio Díaz, presidente por más 30 años. Como insistí en otra colaboración, la revolución derribó a una dictadura de 3 décadas y el Presidente nos propone que la dictadura actual de la burocracia, no sea por ese 100%, sino por tan sólo el 40%, es decir, hasta por 12 años.
El país demanda que la confrontación y el desacuerdo nacional, desde la Presidencia de la República, deje de ser el método de solución de la gran problemática nacional, que la lógica electoralista de gobierno sea la génesis de los proyectos para mantenerse en el poder. Hay que desechar los sorpresivos paquetes de la reforma económica, la reforma política y que con el anuncio del cierre de Luz y Fuerza lesionaron a mansalva a más de 40 mil trabajadores, que a estas alturas, se sabe, todos sabemos, que los responsables de la locura presupuesta de la empresa, fueron producidos por los gobiernos de Fox y del propio Calderón, en un tramo acumulado de los últimos 9 años consecutivos de gobierno blanquiazul.
El PRI, en voz de Manlio Flavio Beltrones, señala que el incremento sorpresivo de los energéticos, falta a los compromisos con los que el Ejecutivo constituyó el presupuesto, que corresponde al Congreso, y que las relaciones entre el Legislativo y el Ejecutivo no se mantienen con respeto y con posibilidades de nuevos acuerdos estratégicos para enfrentar el desarrollo nacional y también los grandes rezagos sociales, como una tarea de largo aliento de todos, de la clase política nacional.
Ahora, a principios del 2010, simbólico por cumplirse el Bicentenario de la Independencia y el Centenario de la Revolución Mexicana, entendimos que con Fox, que la presidencia del comité de festejos en manos del Ing. Cárdenas, tendría un precedente monumental, grandioso, porque se fundamentarían y pondrían en movimiento grandes programas de atención a la construcción de infraestructura pendiente en comunicaciones, también a un sistema de producción energética para el desarrollo de atención a los derechos básicos de un proyecto de Nación solidario y republicano, que se sustancian en Educación de Calidad, Salud de Primer Mundo, Vivienda, salarios bien remunerados, de frente a 60 millones de mexicanos pobres, angustiados porque la clase política no adivina la alternativa de fondo de una sociedad impactada por la acumulación de todos los rezagos de una sociedad empobrecida.
Por emblemático, ojalá que este año 2010, México suba y remonte la cuesta de una crisis acumulada en los últimos 4 sexenios. Pero para ello se requiere que los partidos de centro-izquierda suscriban un necesario Gran Pacto Nacional, en el marco del Centenario y Bicentenario, en el que se pueda suscribir como la mejor filosofía política, la consigna que preside el Escudo del estado de Michoacán, “Heredamos Libertad y Legaremos Justicia Social”. Que en carta al canto, México logre los acuerdos necesarios para que la crisis toque a su fin, producto de un gran acuerdo nacional y para las desmedidas acciones de la federación en contra de la economía nacional, para terminar con una idea policíaca de combate al crimen organizado, idea sanguinaria que debe terminar y ser suplida con la inteligencia y la investigación, por cuerpos especializados.
Feliz Año 2010, ojalá fuera de verdadera independencia, con un proyecto desde la Revolución Democrática, que estoy seguro no vendrá de la burocracia de un partido que se reparte poder y no tareas para el cambio revolucionario y democrático de México. La Revolución Democrática será la construcción del cambio social desde la conciencia del cambio, con sentido republicano y social.






