
Uno de los temas fundamentales en la agenda política en el Estado tendrá que ser la construcción de un proyecto de desarrollo, de una estrategia que nos saque de la dinámica de contradicciones y rivalidades entre la clase política, en particular el estilo de gobierno del PRD y del PAN personificados por el Gobernador y el Presidente de la República. Si asumimos que el sustento del modelo del actual Gobernador es el perfil de su candidatura, podríamos descubrir, en una auditoría política elemental, que en poco o nada hay continuidad en ese proceso de construcción de la voluntad y de los actores del cambio a lo largo de la campaña a gobernador.
Es de entender por todos que el discurso de campaña, que la visión de cómo construir el cambio de Leonel Godoy, debe verse ahora como la objetivación, como la realización de aquella propuesta de cambio, democrático, en especial el proyecto de ciudadanización de la gestión pública, de abrir las puertas a los grupos de gestión no partidarias, sino de aquellos que se organizan desde sus necesidades de empleo, de creación de micro y medianas empresas, de alternativas para la mujer que lleva, hoy más que nunca la carga social de todos los rezagos. Pero el poder público no se ha ciudadanizado, ni siquiera los cuadros de mediano perfil del actual gobierno, han arribado a la cultura de la del funcionario de la sociedad con una misión en el gobierno, como operación práctica de políticas públicas, como realización del pacto social republicano, democrático, solidario.
Cómo entender, en esa auditoría elemental que un gobierno con sentidos social no se atine al Estado de Derecho en el caso de los trabajadores, investigadores en el Centro de Investigación y Desarrollo para el Estado de Michoacán, que tienen como misión construir el modelo de economía sustentable, sí, con desarrollo social al lado de la producción de riqueza, de procesos en los que se cimienta el desarrollo en las regiones, forja los equilibrios para que no se lancen, expulsados por la falta de oportunidades a la capital del Estado o a las tres o cuatro ciudades de mayores expectativas en Michoacán. De manera inexplicable, a medio tramo de su gobierno, el actual Ejecutivo del Estado se lanza ahora a valorar los resultados, sus perfiles, lo significativo de los proyectos alternativos de un gobierno que se presumiría inteligente, democrático, innovador, de los contratados por honorarios, “empleados temporales”, cubriendo contenidos de trabajo sindicalizado, como sustancia de estas dependencias de investigación para el desarrollo regional.
A diferencia de ello, en Cuba, con todas las deficiencias del caso, el Estado aspira a la ocupación laboral total, como fuente de la filosofía solidaria, nadie puede vivir, sin que el Estado cumpla el compromiso de dotar de trabajo a los ciudadanos, es el primer apartado capital del Pacto Social, incluso Pacto Social de la sociedad capitalista, no digamos ya en una sociedad en transición, en modelo de Revolución Democrática, que supone al maestro Leonel Godoy. En esta auditoría de medio camino, de 2 años de gestión de 4 de esta transición al empate electoral Federación y poderes del Estado, debiera el Ejecutivo haber tomado posición sobre el planteamiento de campaña de revocación de mandato, consultando a la ciudadanía sobre su confianza y credibilidad en la actual administración, en su eficiencia, en sus resultados, antes que hacerlo con empleados, que no son temporales, como lo es toda administración, como la de él, sujeta a los tiempos estrictos de su gestión.
Muy valioso es para los que apostamos a este periodo de democracia republicana el ver que a los trabajadores del Estado, del gobierno, no sólo se les da certidumbre, porque se respeta los derechos conquistados a lo largo de su aporte, sino porque se les convence, de les introduce a la visión y al sentido de la Revolución Democrática, como método del cambio. Porque cada uno asumimos una tarea en esta apuesta al cambio, porque esa es nuestra idea con que apostamos en las urnas a favor del cambio con ese sello.
En una coincidencia en los tiempos de gestión de la Federación y del periodo de cuatro años en Michoacán, de ubicarse en la mitad de los tiempos políticos, uno y otro, salta a la vista que no han sido las mejores alternativas de conjunción de los esfuerzos para sacar adelante la crisis profunda que nos ubica en rezagos, en los últimos lugares en producción de riqueza, en inversión productiva, en desarrollo de infraestructura y en muchos etcéteras más. El actual gobierno sigue dando tumbos y exhibiendo que no tiene oficio político para tratar y resolver de manera republicana las relaciones del Estado Libre y Soberano del Estado de Michoacán con la Federación. La escasa cultura republicana lleva a cometer los errores de diplomacia, de protocolo de altura para solicitar el atenerse a un proyecto de un Michoacán en el marco republicano, de colaboración ateniéndose a los pactos y acude a la “denuncia” contra las acciones y la comunicación de los secretarios de Estado con la “familia” del Presidente, sin reconocer que Luisa María Calderón fue senadora, política destacada de su partido, impulsora del actual Presidente de la República como presidente del PAN y luego para ocuparse del Ejecutivo nacional. Michoacán sufre cada vez que la política es convertida en un pleito de barriada, en el modelo compulsivo y beligerante. Si violentan la ley, que inicien el proceso de tratamiento y sanción ante la instancia competente, porque de no hacerlo, el proceso de superación de las contradicciones, de los rezagos de Michoacán se hacen lentas, se complican, se retrasan.
Más lamentable aún, que todos los partidos y los aspirantes a la gubernatura, se anticiparon al calendario electoral y desde finales del año pasado, el propio Gobernador se lanzó al escenario sintiendo que los comentarios sobre una posible candidatura común del PRI y del PAN, con la figura de Fausto, se convertía en una conspiración contra el PRD y no una manifestación de distancia de todos los michoacanos con un gobierno carente de oficio político, pero sobre todo ineficaz, sin resultados en los temas capitales de la crisis en el Estado. A los michoacanos nos interesa y debe interesarle a los partidos y a sus candidatos, que como un acto de democracia, podamos revocar el mandato de un gobernante que no alcanza los mínimos de sus propósitos de campaña, a medio tramo de su gestión de gobierno, que requerimos que no sientan los gobernantes, que arriban con un cheque en blanco en la bolsa y que tienen todo el tiempo de su periodo para hacer lo que les venga en gana, por eso requerimos que la revocación de mandato, antes que esperar a que nos arrolle la reforma política nacional, Michoacán debía ser el iniciador en esta necesaria herramienta de la democracia.
Para todos, para desgracia de la sociedad, los funcionarios son gobernantes de partido, no del pueblo, no de la Nación, ni del estado, y en este marco, a los políticos, la necesidad del cambio les llama a dedicarse a la reforma política, para que la segunda vuelta obligue a tener a gobernantes de mayoría obligatoria, para que se exija un gobierno de composición, al menos de dos o más fuerzas electorales y se les obligue a propiciar que los electores elijan presidente, gobernador, pensando en que si su partido no tiene mayoría calificada, piense en la necesidad de consensos democráticos con aliado necesario, para que la cultura de la pluralidad se pueda sustanciar en la cercanía de una y otra fuerza política, para que en el caso presente, pensemos en que se tendrán que obligar el PRI y el PDR a una posible alianza, o el PRI y el PRD, incluso no descartar que para el 2012 el PAN y el PRD se vean en la necesidad de la reflexión sobre un posible gobierno de composición. Sí hay que concluir con los cacicazgos de partido y creo que el actual gobierno ha descartado la reforma política, porque afectaría su modelo, superado y con evidencias de fórmulas primitivas, arcaicas.






