Los michoacanos esperábamos un informe que tuviera que ver con la ruta de cómo salir de una dinámica que ya parece interminable, el medir fuerzas con la Federación para expiar culpas reales o ficticias, sin seguir, como corresponde a los diferendos entre Estado y Federación, el Estado de Derecho, para pasar de la rivalidad personal al acuerdo político para subordinar, procesar y castigar los excesos, pero también para rehacer el compromiso de construcción de un Michoacán habitable, productivo, con futuro, por lo menos como lo ha hecho el gobernador de Chihuahua, con voluntad de liberarse de todas las ataduras de las violencias, incluida la miseria, sí, la material, pero la que hay que fortalecer y no lo hacen, es la riqueza espiritual, los valores y los poderes de la identidad, resultado de una poderosa estrategia de la Cultura y de la Educación.Los medios, y en especial la militancia de la Revolución Democrática, esperaban que el informe se convirtiera en un parteaguas, un antes y un después para que la compleja situación de la violencia se ventilara a los más altos niveles, más aún con la presidencia de la Conferencia Nacional de Gobernadores, Conago, herramienta para que desde las soberanías de los estados del país, se pudieran reorientar cualquier desviación y excesos de poder, como poco a poco, la actitud de la Federación ha tenido que ceder ante la presión de los acontecimientos, porque se ha quedado solo el Presidente de la República, porque la confrontación militar, porque los muertos en la batalla contra el narcotráfico es tan salvaje o más, que las guerras desatadas y mantenidas por el imperialismo contra los pueblos y las culturas árabes, cobra más muertos día a día, que la guerra en Afganistán, que en Irak, que en Pakistán.
Pero no apareció la inteligencia política, la Cultura del Estado de Derecho, para que la iniciativa de liberación de los grandes problemas de Michoacán, pudiera ser un modelo de liberación del país, y le diera paso a una iniciativa nacional, en una acción solidaria entre los estados y la Federación frente a la violencia de fondo, la social, y no sólo a la violencia de las armas de unos y otros.
Chihuahua salió a dar la pelea, incluso, con una iniciativa pragmática, la de cambiar los poderes del estado a Ciudad Juárez para ahuyentar a los que se adueñaron de las plazas y sembraron de inocentes la vida cotidiana de la sociedad. Pero hicieron que fuera el presidente, que Felipe Calderón se hiciera presente en Ciudad Juárez y le diera un giro extraordinario, pero incompleto aún, llamando a una sociedad a confiar en las formas culturales y educativas del combate.
En conjunto, se esperaba un golpe de timón, el reto a la Federación para que las regiones del interior de la entidad tuvieran cómo rehacer su vida, cómo abandonar la idea de irse al extranjero y recuperarse en las regiones construyendo su propio sueño, ese sueño de un futuro posible de un gobierno que construye a la nueva sociedad desde el sueño a construir de la Revolución Democrática, Michoacán es todo, menos el posible modelo de gobierno de perfiles republicano y social, a partir de la Revolución Democrática.
La izquierda estatal, no se siente expresada en un gobierno que se aísla del pueblo, del torrente revolucionario que lo llevó al poder, para que diera un giro definitivo, que sentara las bases de un proceso de construcción de la política para el desarrollo económico, social e incluso, para que desde Michoacán se pudiera emprender un proceso de reforma política nacional, dando pie para que el Partido de la Revolución Democrática, presentara ahora la versión de cómo pasar de la confusión política a la reconstrucción institucional del Estado mexicano.
Pero también se esperaba que el II Informe de Gobierno, fuera la palanca política para lanzar una iniciativa de reconstrucción del pacto federal con Michoacán, para que los programas federales se puedan aprovechar en un 100% por 100%, sin permitir que un sólo centavo se escape en la aplicación en las urgentes necesidades en regiones del Estado. El FASSEM le propuso al Gobernador la creación de un instituto o una dirección de formación para los gestores sociales para logra el trámite eficiente, de los programas de políticas federales, estatales y municipales, para hacer un ejercicio magistral de las bolsas para el desarrollo económico y social.
El Gobierno del Estado, lejos de atender esa y otras propuestas del FASSEM y de diversas organizaciones sociales, condicionó la entrega de políticas sobre vivienda, no se explicó en el informe la estrategia del “cementazo” como mancha a la democracia en el marco de las elecciones federales, no explicó el beneficio a la educación con el cambio de la secretaria del ramo y la consecuente pulverización de los esfuerzos en educación. Los Jefes de Sector, Supervisores, Directivos que no cuentan con las condiciones para desempeñarse o lo sustantivo académico y en la administración de la educación, se les abandonó fuera de sus oficinas, no les dio respuesta después que en una mesa estatal con el Gobernador se comprometía a imponer el Estado de Derecho. Están por cumplir un año con las oficinas tomadas más de 90 funcionarios de la SEE, ¿“Nadie por encima de la Ley”?
Los que nos movemos en las tareas de la educación esperábamos claridad, precisión de cómo pasar de las crisis, del rezago acumulado y brutal, a transitar por diversas rutas de la Revolución Educativa y Cultural.
La Universidad Michoacana y la educación en Michoacán no se convierten en los instrumentos para el cambio, menos para el cambio desde una idea de la Revolución Democrática, que nos sitúe al nivel de la cultura del cambio del Primer Mundo, en donde el bien público, el bien común, sea el eje del hacer de la política y no la eterna tarea de armar el cochinito electoral a costa del olvido de las altas tareas de la política, como poder social del cambio. Se percibe por desgracia un bajo, -muy bajo es más correcto-, nivel de cultura y de filosofía política de cómo dar el salto hacia lo mejor, para abandonar a un Michoacán que se mueve en el marco de los grandes rezagos: Educación, Cultura, Ciencia y Tecnología, Solidaridad programática social, para vivir finalmente en una inercia que se estaciona en la crisis insuperable.
Por desgracia, en el informe, reitera el Gobernador el reclamo de que la Federación debe disculparse, en lugar de presentar una controversia constitucional sobre las competencias y la necesaria colaboración en el combate al delito organizado. En este marco de números y pronunciamientos, nos sorprende que los datos sobre el cumplimiento de los compromisos del gobierno con Michoacán, se hayan logrado en un 83% en el informe, porque entonces, se vuelve inexplicable el que la inversión, que el apoyo al desarrollo del campo, que la construcción del corredor industrial metal metalúrgico de Michoacán, hayan fracasado, se hayan esfumado.
Que la pretensión de instalar una armadora de automóviles para impulsar la generación de riqueza, de empleo, de desplegar al Estado como un amplio polo de desarrollo nacional, tampoco se ha realizado. Que la pretensión de instalar la refinería Pemex, como una deuda histórica para Michoacán, también haya fracasado.
En esta carta al canto, sin resultados evidentes, es difícil darse una idea de cómo mejorar, ante un informe en el que los resultados son casi perfectos y los michoacanos siguen buscando el sueño americano, sin empleo en el campo y la ciudad, con fracasos claros en educación, sin repuntes en producción de riqueza, sin remontar los últimos lugares en rezago económico y social. Un Informe de Gobierno es el recuento y la orientación de cómo se consolida el bien común, de cómo se abre el futuro para construir una sociedad, cada vez más habitable, sí eso esperábamos, un modelo de izquierda democrática.
Pero no apareció la inteligencia política, la Cultura del Estado de Derecho, para que la iniciativa de liberación de los grandes problemas de Michoacán, pudiera ser un modelo de liberación del país, y le diera paso a una iniciativa nacional, en una acción solidaria entre los estados y la Federación frente a la violencia de fondo, la social, y no sólo a la violencia de las armas de unos y otros.
Chihuahua salió a dar la pelea, incluso, con una iniciativa pragmática, la de cambiar los poderes del estado a Ciudad Juárez para ahuyentar a los que se adueñaron de las plazas y sembraron de inocentes la vida cotidiana de la sociedad. Pero hicieron que fuera el presidente, que Felipe Calderón se hiciera presente en Ciudad Juárez y le diera un giro extraordinario, pero incompleto aún, llamando a una sociedad a confiar en las formas culturales y educativas del combate.
En conjunto, se esperaba un golpe de timón, el reto a la Federación para que las regiones del interior de la entidad tuvieran cómo rehacer su vida, cómo abandonar la idea de irse al extranjero y recuperarse en las regiones construyendo su propio sueño, ese sueño de un futuro posible de un gobierno que construye a la nueva sociedad desde el sueño a construir de la Revolución Democrática, Michoacán es todo, menos el posible modelo de gobierno de perfiles republicano y social, a partir de la Revolución Democrática.
La izquierda estatal, no se siente expresada en un gobierno que se aísla del pueblo, del torrente revolucionario que lo llevó al poder, para que diera un giro definitivo, que sentara las bases de un proceso de construcción de la política para el desarrollo económico, social e incluso, para que desde Michoacán se pudiera emprender un proceso de reforma política nacional, dando pie para que el Partido de la Revolución Democrática, presentara ahora la versión de cómo pasar de la confusión política a la reconstrucción institucional del Estado mexicano.
Pero también se esperaba que el II Informe de Gobierno, fuera la palanca política para lanzar una iniciativa de reconstrucción del pacto federal con Michoacán, para que los programas federales se puedan aprovechar en un 100% por 100%, sin permitir que un sólo centavo se escape en la aplicación en las urgentes necesidades en regiones del Estado. El FASSEM le propuso al Gobernador la creación de un instituto o una dirección de formación para los gestores sociales para logra el trámite eficiente, de los programas de políticas federales, estatales y municipales, para hacer un ejercicio magistral de las bolsas para el desarrollo económico y social.
El Gobierno del Estado, lejos de atender esa y otras propuestas del FASSEM y de diversas organizaciones sociales, condicionó la entrega de políticas sobre vivienda, no se explicó en el informe la estrategia del “cementazo” como mancha a la democracia en el marco de las elecciones federales, no explicó el beneficio a la educación con el cambio de la secretaria del ramo y la consecuente pulverización de los esfuerzos en educación. Los Jefes de Sector, Supervisores, Directivos que no cuentan con las condiciones para desempeñarse o lo sustantivo académico y en la administración de la educación, se les abandonó fuera de sus oficinas, no les dio respuesta después que en una mesa estatal con el Gobernador se comprometía a imponer el Estado de Derecho. Están por cumplir un año con las oficinas tomadas más de 90 funcionarios de la SEE, ¿“Nadie por encima de la Ley”?
Los que nos movemos en las tareas de la educación esperábamos claridad, precisión de cómo pasar de las crisis, del rezago acumulado y brutal, a transitar por diversas rutas de la Revolución Educativa y Cultural.
La Universidad Michoacana y la educación en Michoacán no se convierten en los instrumentos para el cambio, menos para el cambio desde una idea de la Revolución Democrática, que nos sitúe al nivel de la cultura del cambio del Primer Mundo, en donde el bien público, el bien común, sea el eje del hacer de la política y no la eterna tarea de armar el cochinito electoral a costa del olvido de las altas tareas de la política, como poder social del cambio. Se percibe por desgracia un bajo, -muy bajo es más correcto-, nivel de cultura y de filosofía política de cómo dar el salto hacia lo mejor, para abandonar a un Michoacán que se mueve en el marco de los grandes rezagos: Educación, Cultura, Ciencia y Tecnología, Solidaridad programática social, para vivir finalmente en una inercia que se estaciona en la crisis insuperable.
Por desgracia, en el informe, reitera el Gobernador el reclamo de que la Federación debe disculparse, en lugar de presentar una controversia constitucional sobre las competencias y la necesaria colaboración en el combate al delito organizado. En este marco de números y pronunciamientos, nos sorprende que los datos sobre el cumplimiento de los compromisos del gobierno con Michoacán, se hayan logrado en un 83% en el informe, porque entonces, se vuelve inexplicable el que la inversión, que el apoyo al desarrollo del campo, que la construcción del corredor industrial metal metalúrgico de Michoacán, hayan fracasado, se hayan esfumado.
Que la pretensión de instalar una armadora de automóviles para impulsar la generación de riqueza, de empleo, de desplegar al Estado como un amplio polo de desarrollo nacional, tampoco se ha realizado. Que la pretensión de instalar la refinería Pemex, como una deuda histórica para Michoacán, también haya fracasado.
En esta carta al canto, sin resultados evidentes, es difícil darse una idea de cómo mejorar, ante un informe en el que los resultados son casi perfectos y los michoacanos siguen buscando el sueño americano, sin empleo en el campo y la ciudad, con fracasos claros en educación, sin repuntes en producción de riqueza, sin remontar los últimos lugares en rezago económico y social. Un Informe de Gobierno es el recuento y la orientación de cómo se consolida el bien común, de cómo se abre el futuro para construir una sociedad, cada vez más habitable, sí eso esperábamos, un modelo de izquierda democrática.







